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La fiesta sorpresa de Anamaría Puerta (Mar/08)

Fiesta sorpresa en la Maloca Ticuna 1


Fiesta sorpresa en la Maloca Ticuna 2


Fiesta sorpresa en la Maloca Ticuna 3


Fiesta sorpresa en la Maloca Ticuna 4


Fiesta sorpresa en la Maloca Ticuna 5

La Familia Puerta estuvo en la comunidad ticuna de San Martín de Amacayacu el Viernes Santo de 2008, después de recorrer el Javarí, ir a Marasha, a Puerto Nariño y visitar Tabatinga y otros destinos. Anamaría, la mayor de las niñas, cumplía 20 años ese día, víspera del final de su visita al Amazonas, y para la noche le preparamos una sorpresa.

Todo el tiempo le habíamos dicho que su celebración iba a ser muy sencilla con un pequeño ponquecito. Le dijimos que visitarían San Martín y volverían a Leticia a cenar y celebrar el cumpleaños entre ellos. Pero el viernes por la mañana cambiamos el bote, lo que despertó sospechas; el guía después dijo que este otro estaba también fallando. Llegaron tarde a San Martín, visitaron la comunidad y cuando estaban en la chagra, llego Jairo y les dijo que el bote estaba mal, y que el motorista gastaría cuarenta minutos en arreglarlo; Anamaría estaba desconcertada y se le escuchaba decirle a sus amigos que le llamaban al celular para felicitarla, lo que se le vendría con la posibilidad de pasar la noche en ese resguardo ticuna.

Al guía Víctor Pacaya se le ocurrió visitar la maloca para aprovechar el tiempo, a donde llegaron a las 6 p.m., ya oscureciendo. Dentro de la maloca, aún más oscura, estaban en silencio unas cincuenta personas; había hamacas guindadas a lado y lado, ardían cuatro velas de copal, y al fondo había una mesa con cantidades de frutas, pasabocas, caipirinha y masato. Entraron sin decir nada, mientras cuatro mujeres, con traje típico, cantaban en ticuna y tocaban tamborcitos. Todos sabían pero habían guardado el secreto; Anamaría no entendió nada hasta que llegó a la mesa y vió una torta con dos velitas que decían '20'. Ahí supo que semejante fiesta era para ella. Empezó a sonreír, y, según parece, no ha dejado de hacerlo.

Pasamos buenísimo. Alvaro no paró de repartir masato entre todos los presentes, tomándose un sorbito con cada uno; al final bailaba como ticuna. Germán, por su parte, sirvió de maitre y distribuyó comida, pasabocas y cigarrillos para todos. Su señora Margarita monopolizó una de las totumas del masato. Cenamos patarasca (pescado asado envuelto en hoja) con frutas, algunas tan exóticas como la conillá, parecida al copoazú y pegajosa como el caimo, pero con sabor a maracuyá. En fin, quedaron felices. Esa hermosa sonrisa que  iluminó el rostro de Anamaría ojalá no se apague nunca más.




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